Primero debo aclarar que el intercambio salival no es lo que se imaginan o quisieran leer en este post, los que pensaron: “por fin la bruja nos va a contar algo calentón”… ¡se equivocaron!, pura estrategia de marketing mía para que el titulo los jale a leer, tal y como hacen los periódicos chichas, si hubo intercambio salival… pero ya les contaré de que clase, más adelante.
Resulta que un día de Mayo me llama por teléfono mi amiga “la gringa” (si leíste “Carmín 2” sabrás que es la que una vez me invitó a su casa en Colán para un año nuevo y la pase genial), bueno pues, ésta gringa es la que siempre me lleva por el mal camino… mejor dicho ¡por el divertido! Y se lo agradezco, con ella… así como es: tranquila, suavecita, dulce, pausada… me suceden las cosas más inesperadas. Volviendo a la llamada…, me llama una mañana y me dice:
-Bruja, ¿quieres irte a Argentina, con Gigi, Marcia y conmigo?, el pasaje esta de oferta, así que aprovechemos.
-¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cuántos días?
-En Julio, unos diitas… nada más, piensa hasta la tarde y me avisas, porque tengo que comprar los pasajes hoy.
-Bueno, pensaré…, te llamo en la tarde.
Me quedé helada, estaba en la casa de mi hermana y la idea por supuesto fue tentadora, tenía que decidir rápido, pero a veces las cosas así, sin planearlas, salen mejor que las planeadas. La verdad que andaba en esas épocas media deprimida, Lima y su único lugar para salir me estaba aburriendo, a toda la gente ya me la conozco…, somos los mismos solteros, separados y divorciados que pasamos de sitio a sitio… en mancha, cual manada, pasa el lugar de moda y muuuuuuu nos movemos al siguiente lugar de moda para muuuuuuuu vernos las caras en el nuevo lugar. Las cuatro queríamos un cambio de ambiente, no porque nuestro grupo de Lima sea malo, tenemos un lindo grupito, pero resulta que ya no hay caras extrañas y una buena opción era ver caras nuevas, cada una tenía su rollo, del cual queríamos liberarnos y un cambio de aires sienta muuuuuuuuuuuuuuy bien (ya me gustaron los mugidos) y que mejor lugar que ¡Buenos Aires!, hace unos años ya había viajado para allá con mi amiga “la quesa”, pero las dos estábamos casadas y el plan fue distinto, pero igual el viaje fue ¡un éxito!, si así, fue exitoso… ahora sería ¡más exitoso!, yo diría que un viajecito al año a Argentina es terapéutico para las mujeres, casadas, solteras , viudas o divorciadas, deberían ir una vez al año a Argentina, ¡no para hacer nada malo!, nunca recomendaría a nadie sacar los pies del plato (aunque ahora hay libros y páginas web que te ayudan a ser infiel, pero no voy con esa tendencia), pero nos va bien a todas las mujeres, sin que des pie a nada, los chicos Argentinos te levantan el ego, te dicen diosa, te piden matrimonio cuando pasas por la calle… ¡una maravilla!, y no se me vayan a resentir mis compatriotas, que otras gracias tienen.
Después de todo esto se habrán dado cuenta que no le pensé demasiado, así que cogí el teléfono y dije:
-Gringa que me llevas por el mal camino… ¡nos vamos a Argentina!
-¡wuaaaaaaaaaaaa! Jajajaja… ¡ya! ¡Compro los pasajes en la tarde!
Llego Julio y con él, el viaje tan esperado, fuimos tan relajadas que el hotel lo reservamos 2 días antes, en realidad fueron apartamentos, ¡muy buenos! , cumplían con las 3 “b”, bueno, bonito y barato, dólares menos en hotel… ¡dólares más para ropa!, así que mis 3 compañeritas me hicieron hurras y reverencias porque yo lo conseguí. Lo malo fue que un apartamento fue con una cama matrimonial y el otro con 2 camas simples, así que a la matrimonial mandamos a Gigi y a Marcia, y La gringa y yo a nuestras camitas simples… “El que parte y reparte…”. Aparte del buen Apart hotel que conseguí, fui con una lista de sitios imperdibles… dadas por “el che” enamorado de mi amiga Marce, y mi buen amigo Mateo siempre dispuesto a todo lo que el tema “diversión” se refiera.
La verdad es que nos falto tiempo para tanto sitio y espacio en el estómago para tanta comida, pero lo más destacable del viaje fue una invitación a un asado argentino (parrillada), y de pasito ver la final del mundial de fútbol, digo de pasito porque para ellos no fue muy importante la final porque Argentina no jugaba…
El día que tuvimos esta invitación estábamos fascinadas, asadito Argentino hecho en casa, con Argentinitos de anfitriones, y la final de fútbol en la sala de una casa y no en un restaurant como habíamos pensado… ¡que más se podía pedir! … pero, la verdad, esta invitación fue porque uno de ellos era amigo de una amiga de alguna de nosotras, así que no es que los conociéramos mucho… por no decir ¡nada!
Llegó el día del famoso asado, a la 1 pm iba a pasar por nosotras Davi, así que estábamos esperando un tanto nerviosas, Davi llegó puntual y las 4 salimos a la vez para treparnos casi corriendo al auto después de saludarlo. La gringa, Gigi y yo nos metimos en el asiento de atrás y Marcia adelante, el auto quedó aprobado… (No parecía el de alguien que nos fuera a secuestrar), una vez adentro y ya camino a la casa del “asadito” nos pusimos a conversar con Davi, que si el clima..., que si el tráfico…, cuando de repente la gringa me muestra algo…¡un cuchillo! Si… un ¡cuchillo!, había estado en el piso del auto era doradito, chiquito y adornadito… ¡GLUP!, en eso sentí un vacío en el estómago, le apreté la pierna a la gringa, me puse verde y comencé a pensar en lo irresponsable que había sido al subirme en el carro de un desconocido teniendo hijos, La gringa también estaba verde, Gigi y Marcia ni se enteraron del asunto, por mi cabeza pasaban miles de cosas, y también cosas que me aliviaban: el cuchillo estaba atrás y no adelante, nosotras éramos 4 y él 1, el cuchillo ahora lo teníamos nosotras…
Cuando llegamos a la casa:
-chicas, me pasan por favor mi campera (casaca) que esta atrás y no sé si vieron un cuchishito (cuchillito) por ahí.
-si, éste- dijo la gringa… y ¿se lo dio!, a mí ya me venía “el tembleque”.
-Pedroooo, Pedrooo abreme la puerta- , chicas les cuento que ésta antes era la fábrica de los papás de Pedro y él la remodeló e hizo su casa.
En eso sale Pedro y lo primero que vi fue que en su jean colgaba un estuche de cuero que portaba un tremendo cuchillo, nos saludó, y ahí sentí una bajada de presión sanguínea alucinante, me imaginé lo peor, los dos hombres con cuchillo y nosotras por entrar a una fabrica remodelada…, ya me imaginaba colgada cual res de un gancho (he visto demasiada película), la gringa estaba verde, Gigi y Marcia felices de la vida saludando, pero algo me alivio: a través de la puerta vi a 2 niños jugando al fondo de la casa y una mujer que parecía ser su madre… fiuuuu, creo que alucine demasiado, la cara de la gringa fue también de alivio, entramos y nos presentaron a la pareja con los niños y 2 amigos más, en la parrilla se cocinaban suculentas carnes que chorreaban olorosos jugos, nosotras llevamos unos dulcecitos comprados en una pastelería a la que no le teníamos confianza pero para nuestra buena suerte, resultó una pastelería conocida por lo rico de sus postres , también llevamos una botella de vino, la cual quedo opacadisima cuando Davi sacó de su auto una caja llena de vino. La casa de Pedro que había sido fábrica me gustó mucho, para ser un chico soltero estaba muy bien decorada, el la había diseñado, me contó que había estudiado Diseño Industrial, para entrar a su sala tenías que bajar 3 escalones, había escavado para poder tener más espacio y así hacer un altillo que colgaba de grandes fierros donde estaba su escritorio…, todo mismo “ Casa Cor”, la cocina que a su vez era el comedor era chiquita y ahí nos concentramos todos para comer “el asado” , lo que me gusto de la cocina era un refrigerador “Philco” turquesa de hace unos 40 años, pero esa no era para “Casa Cor”, por toda la casa estaban los juguetitos de Pedro, un saco de box colgando, una bici montañera por ahí tirada, unos esquíes en una banca en la sala, tablas de surf en una esquina, 2 motos en la cochera… este chico vivía feliz en su soltería.
-Chicos, ¿ustedes todos se cuelgan cuchillos?- pregunto la gringa-
-Es una costumbre del campo, son para el asado…, contesto uno de ellos.
-Davi de ¿cuándo acá tu traes cushillo?- pregunto Pedro con asombro…, parece que el cuchillo de Davi era solo para hacer la finta, porque Davi no se acerco a la parrilla para nada.
-Che, me lo regaló justo hoy un cliente (Davi es abogado), y decidí traerlo.
-les vamos a decir la verdad chicos, la gringa y yo entramos en pánico dentro del carro cuando vimos el cuchillo y luego llegamos y sales tu Pedro con “tremenda vainasa”.
-Gracias por “lo de tremenda vainasa”… jajaja. Todos nos reímos.
El almuerzo fue delicioso, entraña, chorizos, una morcilla espectacular dulce que tenía nueces, asado de tira, molleja (que no es la que conocemos), lomo y ensalada. Al lomo ya no llegué, ¡no podía más! Acompañado todas las carnes ¡mucho vino tinto!
Llegó la hora del partido de la final del mundial: España – Holanda, todos tirados en la sala, entre sillones, el suelo y banquitos… mientras, íbamos comiendo dulcecitos, nos acompañaba la niñita que estaba ahí feliz y que arraso con los dulces, hasta que su mamá le dijo que ya no, yo trataba de dárselos a escondidas, la niñita me hacía acordar a mi hijita, que es muy dulcera y la verdad ya estaba extrañando a mis hijos. Polli era otro de los Argentinos invitado al asado, allí nos contó que él hacía una danza que se llama “contact”, y nos prometió hacer una demostración después, pero nunca cumplió su promesa, les cuento algo, mientras escribo esto, recién entre a ver que “michi” es contact y la verdad..¡Menos mal que no hubo demostración!, más abajo les paso el link, en éste video todos tienen pinta de hippies pero la verdad Polli no la tenía…
El partido avanzaba y nuestros nuevos amiguitos andaban un poco criticones con el partido, que no estaba interesante… según ellos.
-Pero che, te parece poco interesante porque no está Argentina en la final acotó la única fémina porteña.
-Lo que nosotros daríamos por sólo estar en el mundial- acoté yo, realidad triste la nuestra.
En algún momento se me ocurrió decir también que la “mano de Dios” de Luis Suarez, fue la que llevo a los Uruguayos a semifinales, me miraron con cara rara… “mano de Dios” sólo la de Maradona supongo.
Mientras mirábamos el partido, a nuestra buena amiga Marcia se le ocurrió hacer cafecito y mate, si, Marcia sabía hacer mate porque en algún momento de su vida vivió con unas Argentinas. En el momento del mate fue donde empezó el intercambio salival… porque eso de pasarse el mate por todas las bocas con el mismo sorbete, de todas maneras lleva a mi parecer, a un intercambio de babas. Nosotras ya parecíamos dueñas de casa, paseándonos por la cocina buscando las cosas. Terminó el partido y ganó España, nosotras estábamos contentas…, ellos no entendían porque, no le les entraba en la cabeza que en algún momento nos sentimos Paraguayas, Argentinas, Brasileras, Uruguayas… claro, que nos queda a nosotros que hacernos hinchas de Sudamérica, y por último, al final nos sentimos españoles… ¡plop! Todas felices, y de repente un comentario del gran Davi:
-¡uyyyy ahora estos españoles van a estar insoportables!-
-¿Por qué?- preguntamos la gringa y yo.
-Porque se “van a crecer”
-jajajajajajajaja (las dos nos miramos a la cara), hay que ver si son sinvergüenzas…
-Pero ¿de qué se ríen tanto?
-Porque los que “se crecen “son ustedes, no es por nada, pero la verdad es que tienen fama de que “son unos creídos” por el fútbol.
-No me digan que ustedes querían que Argentina pierda- preguntaron.
-La verdad que la gran mayoría de nosotros quería que ganara Argentina, pero hay unos cuantos que querían que pierda, pero justamente por eso, porque ustedes “se crecen”.
No dijeron nada, sólo sonrieron porque en el fondo saben que es verdad, ¿pero acaso nosotros no seríamos felices siendo campeones algunas ves?, ¿no nos creceríamos?, al César lo que es del César, y si los Argentinos se creen la última chupada del mango, pues ¡que se crean!, pero que tampoco pidan que los otros no se crean pues… que se “crezcan “los españoles y Casillas que se vuelva Gulliver si quiere…
Acabado el partido, la pareja de esposos con los niños se retiraron, y nos pusimos a conversar, nos preguntaron cómo nos había ido hasta ese momento en el viaje y si alguna había conocido a alguien, suponían que 4 mujeres de nuestra edad solas, tenían algo candente para contar, pero se equivocaron…, les contamos que teníamos reglas claras desde un principio y sobre todo una: las cuatro siempre regresábamos juntas de los sitios a dónde íbamos, y ninguna aceptaba sanguchitos, ni pizzitas, ni paseítos post bailes, con lo cual los chicos se quedaron perplejos…
-Pero porque esa reeegla chiicas (sírvanse imaginar siempre el acento argentino).
-Les vamos a contar algo… ese algo se llama Joran van der sloot.
-¿Y quién es ese?-
Así que les contamos toda la historia, que les pareció interesantísima…
-Pero chicas… ¿por qué tenemos que pagar justos por pecadores?- preguntó Davi.
-Bueno- esas son las reglas, y las reglas se tienen que cumplir.
También empezamos a hablar de la comida peruana, por supuesto, nosotras como buenas peruanas hicimos gran alarde de nuestros platos, Davi y Pedro ya habían estado por acá y conocían nuestra comida. En eso Pedro se acordó que tenía un lenguado en la refrigeradora y se le ocurrió que le podíamos hacer un cevichito, lo cual Gigi aceptó gustosa… pero a la gringa y a mí, no nos hizo gracia, no porque no quisiéramos hacérselos, sino porque no queríamos decepcionarlos y no queríamos dejar mal al plato bandera. Pero la verdad que Gigi hizo maravillas con un lenguado, algunos limones (felizmente ácidos), una cebolla y unos ajíes…, a Pedro y Polli les encantó. Todos estábamos sentados en la cocina de nuevo, sacaron las carnes que habían quedado de la parrilla y la calentaron, la pusieron sobre la mesa de la cocina y empezaron a picar, los vinos también seguían, conversando y conversando la carne se acabo, mis lindas amigas agarraron el pan que quedaba, pusieron aceite de oliva en un platito con sal, buscamos vinagre balsámico por toda la cocina, aquella cocina ya parecía nuestra. La verdad la estábamos pasando bien, Pedro nos contaba sus aventuras en moto y que alguna vez recorrió el Perú por toda la costa y terminó en algún pueblo serrano no sé porqué, rescatado con moto y todo en una avión del grupo aéreo N° 8, con fotos y todo, así que no nos estaba mintiendo, también nos contó que conoció a una actriz peruana… la cual si le metió un cuentaso, porque no la conocíamos, y todos sus amigos se burlaron de él. En eso Pedro no podía dejar que la chacota recayera en él, así que arremetió contra la gringa.
-Gringa, te has comido toda la carne… tu que parecías un poshito mojado, ¡tremenda resultaste!
La verdad nos habíamos ¡comido todo!, el buen Pedro ya no sabía que buscar en su refri Philco turquesa, hasta que encontró un flan de chocolate Danonino, el cual fue pasado con una misma cucharita por todos los concurrentes, 2do intercambio salival, yo la pensé antes de comer, pero al final… ¡ya que importaba!, en el matecito de antes ya había compartido el mismo pico.
-la verdad chicos, nosotras no estamos acostumbradas a comer todos de la misma cuchara, pico o sorbete.
-¿de verdad?, acá nosotros siempre lo hacemos, no nos importa, compartimos gaseosas, cucharas y todo.
Con más vinitos le hacíamos barras a Polli para que nos muestre su baile, pero “naranjas huando”, no atracó.
Las risas iban y venían parecía que el mate nos había pegado… mucha hierbita quizás…
Davi nos comenzó a contar también que esquiaba y buceaba, y muy horondo saco de su billetera su carnet de buceo de no se dónde, y lo tiró en la mesa todo altivo…, para que lo sacó, la foto era muy graciosa, Davi salía con una vinchita que nos hizo doblarnos de la risa a todos, y él no entendía.
-jajaja, ¿y tú? ¿Estabas listo para hacer aeróbicos con jane Fonda?-dije.
Risa generalizada…
-Vaya que agarraste confianza rapidito vos ah….
Se hizo tarde y ya nos habíamos comido todo lo de la casa, los chicos estaban entusiasmados con la idea que lanzó alguien, la de alquilar una casa en Máncora en verano, por una semana con mayordomo, para hacernos cevichitos y cosas ricas todos los días.
Pedro y Polli se despidieron de nosotras y quedamos en salir a comer la siguiente noche, sin duda, todos la pasamos bien. Davi después de tanto vinito fue despojado de las llaves de su carro y la que manejo fue Gigi, que no había tomado nada, eran las 11:30 de la noche y Marcia deslizo la idea de ir a conocer algún sitio de los que nos faltaba conocer, pero era Domingo, así y todo Davi (que tenía que trabajar al día siguiente en su estudio de abogados), accedió a acompañarnos a donde fuésemos, fue prácticamente secuestrado, pero era un secuestrado feliz… , padecía del “Síndrome de Estocolmo”, paseamos por todo lado, ¡todo cerrado!, al final nos regresamos al apart hotel ya cansadas.
Al día siguiente los 3 chicos fueron por nosotras en la noche, nos fuimos a Puerto Madero a comer pastas, ese día hizo muchísimo frio, Polli nos llevo alfajores “Havanna” para que probáramos, a lo que Gigi y Marcia le contaron que acá si existía Havanna y que prácticamente tomaban café ahí todos los días, yo mentí, dije que nunca los había probado. La comida también fue muy simpática, La gringa casi no comió porque no se sentía muy bien, a lo que Pedro le dijo: - Claro, si se comió todo ayer-
Los chicos nos dijeron que era un gusto comer con nosotras porque comíamos todo, no como las Argentinas que sólo comían lechuga. El postre lo compartí con Daví, fuimos los únicos que comimos postre, pero Pedro quiso probar, para lo cual agarro mi cucharita babienta y probó el postre, habiendo muchas cucharitas, lo cual no hizo más que probarme que el intercambio salival les gusta mucho.
Quedamos en vernos en el verano, ojalá así sea.
Fue un placer chicos y ¡el pacífico los espera!
Adiós y ¡cacle cacle!
La Bruja

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